Semiotica online

Umberto Eco fue un adversario inteligente

U

Rubén Dittus, Revista Chilena de Semiótica, Asociación Chilena de Semiótica, n. 7, diciembre de 2017.


Paolo Fabbri es considerado el semiólogo italiano más importante en la actualidad, desde la muerte de Umberto Eco. Quizás por ello, no es posible evitar referirse a la relación entre ambos. De sus similitudes y diferencias. Del legado del que muchos consideran su mentor. Fabbri, sin embargo, se encarga de enfatizar que no lo fue. “Nosotros tenemos siete años de diferencia. Por lo tanto, yo no soy verdaderamente un alumno de Eco. Yo lo encontré en París cuando estaba de alguna manera ya involucrado en estas cosas”, explica. La aclaración es válida y cobra fuerza cuando se le escucha, con pasión y simpleza. Fabbri no es Eco, ni pretende serlo. Sus temas son otros: estrategia, cuerpo y muerte. Quizás la de un genuino semiólogo. Ni filósofo ni lingüista. Ese es Fabbri, con quien compartimos unos minutos en Santiago, días previos a que fuera distinguido con el título de Profesor Honorario de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile. No es el primer gesto que ha tenido con los semiólogos chilenos. Hace nueve años, aceptó encantado la invitación que le fue extendida por quienes organizamos el VI Congreso Chileno de Semiótica en la Universidad de Concepción. En esta ocasión, es el Núcleo de Investigación en Semiótica y Análisis del Discurso de la Facultad de Artes, en conjunto con la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo de la Universidad de Chile, la Embajada de Italia, el Instituto Italiano de Cultura y el Centro Internacional de Semiótica de Urbino, quienes hicieron posible el particular encuentro con el invitado.
La siguiente entrevista se extendió por más una hora. Para garantizar la precisión de los conceptos, se acordó previamente que las preguntas fueran expresadas en español y las respuestas en italiano. La conversación fue grabada. Con posterioridad, transcrita y traducida por Maria Antonietta Pesce. El texto final es de responsabilidad del editor.

¿Cuál es el status de la semiótica hoy en América Latina, en Europa y en el mundo? ¿Cómo la definirías?

Para entenderlo, no hay que abordar a la semiótica desde un punto de vista histórico, porque es más bien una historia breve. Tomémoslo de un punto de vista de organización conceptual. Tal vez es la manera adecuada. Thomas Kuhn, cuando elaboró su teoría de los paradigmas teóricos, decía que es rarísimo que en los paradigmas científicos existan dos cabezas. Sin embargo, esto es posible. Creo que la semiótica es un caso bastante raro de visión, a lo menos bicéfala, digamos. Una que sigue Peirce, pero también Umberto Eco. Y la otra es la de la escuela más lingüística, más ligada a la lengua, a la comunicación. A mi parecer, estas dos cabezas de la semiótica ponen un problema muy serio a la noción de paradigma, porque un paradigma es una promesa de éxito. No tendrá éxito si las dos cabezas son diferentes. Entonces, ¿qué pasa en el caso de la semiótica? Que la dimensión epistemológica de la semiótica está constantemente orientada hacia una filosofía del lenguaje. Digamos que Peirce y la epistemología de la semiótica orientan la semiótica hacia una filosofía del lenguaje. Por otra parte, es verdad que una semiótica metodológica, lingüística y comunicativa está orientada hacia las ciencias de la comunicación. Ahí está el problema.

Esa segunda semiótica, ¿es una semiótica más aplicada?

Ciertamente. A mi parecer, el riesgo de la semiótica es el de ser absorbida por una filosofía del lenguaje, hoy orientada hacia la filosofía analítica anglosajona, en especial americana, y una teoría de la comunicación que, en cambio, de alguna manera, reivindican los sociólogos. Por otra parte, están las aplicaciones originales. Es que yo la llamo una semiótica marcada, en el sentido de Jakobson. Entonces, una semiótica marcada es capaz de tener una terminología interdefinida, rigurosa, de los modelos descriptivos que la filosofía del lenguaje no tiene, la cual a menudo crea sus propios objetos, en el sentido que por ejemplo usa descripciones ad hoc para su descripción. La sociología y la antropología tienen eficacia descriptiva, pero carecen de modelos interdefinidos. Por ejemplo, todos hablan de storytelling. Pero el storytelling no dice nada. Nosotros tenemos modelos narrativos muy específicos, muy eficaces. Naturalmente, Peirce y Eco hablaban de Abduction, de abducción que es un modelo conceptual eficaz. Pero es un modelo conceptual. Lo que es verdaderamente una abducción en la descripción no está muy claro. Los amigos sociólogos hablan de storytelling. Nosotros tenemos modelos, el modelo actancial, el modelo transformativo, el modelo modal, la modalización. Nosotros tenemos modelos que los sociólogos no tienen. Y bueno, nosotros tenemos que estar al medio. Ciertamente es una posición muy difícil.

Al parecer es una diferencia irreconciliable.

Irreconciliable porque existe al mismo tiempo una amenaza constante de que se transforme en una filosofía del lenguaje o que se transforme en una súper teoría de la comunicación que no nos es reconocida por los sociólogos quienes dicen siempre “ustedes no tienen el contexto”. De aquí la idea que siempre he sostenido, y que sigo sosteniendo, que nosotros somos un organum, no un canon conceptual, somos un organum de conceptos utilizables a nivel metodológico. Por lo que la metodología es muy importante. Yo creo que esto es fundamental. Metodología para describir. Pero describir quiere decir adquirir conocimiento, es decir aumento de inteligibilidad. Y esto para mí es muy importante. Por otra parte, respecto a los filósofos, creo que hay que practicar una fenomenología del lenguaje. Sobre esto he insistido mucho. Recientemente he trabajado mucho Benveniste, pero no aplicando la teoría de la enunciación a la filosofía, sino construyendo modelos de enunciación que me parecen muy eficaces en la descripción, por ejemplo, de los fenómenos comunicativos. Pero los modelos de enunciación reenvían a una epistemología, a una filosofía digamos más fenomenológica. A nosotros nos interesa la fenomenología de los lenguajes y de los signos, no la filosofía de los lenguajes y de los signos.

A propósito de eso, en algunas entrevistas anteriores has dicho que uno de los ejes de esa filosofía del lenguaje ha sido expresada por Umberto Eco, quien ha sido el gran exponente de esa dimensión semiótica que le hizo mal a esa otra dimensión metodológica ¿Tenía otra opción Eco, dada su formación de filósofo?

No. Nosotros fuimos grandes amigos y al mismo tiempo grandes enemigos. Lo que es mejor. Si usted tiene un enemigo es mejor que el enemigo sea inteligente, ¿no? Los amigos inteligentes no son interesantes.

Ciertamente dificulta cualquier debate.

Un enemigo inteligente es muy útil. Eco es un enemigo inteligente. Pero no es un enemigo. Es un adversario que no es la misma cosa. Con el enemigo no se habla. Con el adversario hay conversación.

Un buen título para la entrevista sería “Eco fue un adversario inteligente”.

El más inteligente, porque si bien no tenía el nivel de Peirce, Eco tenía un nivel muy alto. Pero la idea de Eco estaba en un problema filosófico que se puede explicar de una manera muy simple. Eco tiene el problema filosófico de la verdad. La filosofía es una especulación de la verdad. Esta especulación de la verdad presupone una relación privilegiada con la realidad. Eco sabe muy bien que es difícil determinar qué es la realidad, pero él sostiene en todo caso que existe un mínimo. Él lo llama el zócalo duro, en el sentido de una base mínima, como una estatua. Y yo he objetado siempre que no es una casualidad que para hablar de la realidad él use una metáfora. Porque el zócalo duro es una metáfora. Todas las veces que quieres hablar de la realidad en sí misma, sí quieres hablar de ella. Si no quieres hablar de ella es otro cuento. Pero si quieres hablar de la realidad extrema no puedes nunca hablar directamente, puedes hablar de ella por alusión, es decir, metafóricamente. Eco habla de la realidad real a través de metáforas, como todos. Pero apunta hacia una teoría filosófica de la verdad y, por decirlo así, de su mínimo de realidad. Sabe muy bien que el mundo está descrito. Nosotros cuando hablamos del mundo de afuera, hacemos otra descripción. Es decir, nosotros describimos. Y luego cuando queremos ponerlo en contacto con el mundo, este mundo también está descrito. ¿Cómo sería un mundo no descrito?

Esa diferencia entre un mundo ontológico y el mundo simbólico es crucial en el debate de los temas de hoy.

Si sí. Pero el mundo ontológico es un mundo descrito. Y por lo tanto no existe un mundo ontológico que no sea bajo descripción. Cuando decimos, por ejemplo, “ese auto”, y ahí hay un auto, estamos describiendo el mundo.

La tesis del observador que usa Humberto Maturana.

Está clarísimo. Entonces este es uno de los puntos. El otro problema es que los filósofos utilizan inexorablemente del lenguaje, únicamente el modo indicativo. Si yo digo: “este libro está sobre la mesa” en modo indicativo, puedo decir es verdadero o falso, puedo decir si el enunciado que yo he hecho es correcto o no correcto. Tú puedes decir “no es un libro”, “es una revista” ¿no?, entonces yo digo “si, es una revista”. Pero siempre en el modo indicativo. Pero quien haya estudiado lingüística sabe que cuando nosotros hablamos, utilizamos siempre modos muy diversos. Por ejemplo, el imperativo, el interrogativo, el condicional no son ni verdaderos ni falsos. Son eficaces o ineficaces. Tengo la impresión que los filósofos son, por su tradición, están orientados tenazmente hacia la verdad y la correspondencia con una realidad, aunque mínima, extremadamente indicada. Además, los filósofos del lenguaje están muy orientados hacia la dimensión cognitiva en el sentido conceptual. Nosotros hemos siempre enfrentado la relación entre acción y pasión. Al menos yo, desde los años sesenta me he interesado en el tema de la dimensión pasional. Y este es otro punto que nos separa de los otros investigadores. Los psicoanalistas son muy buenos, los psicólogos sociales son muy buenos. Entonces, la cuestión, para mí, es entender cuáles son los modelos descriptivos -una vez más se trata de modelos- modelos descriptivos que nos den ventajas -ventajas metodológicas en la descripción- respecto a otras disciplinas.

¿Hay propuestas concretas para ver como entran en el diálogo ambas “cabezas” de la semiótica? o ¿son enfoques irreconciliables?

Quien hizo el mayor esfuerzo para unir estas dos hipótesis fue justamente Eco. Pero era un filósofo. Por esto le interesaba. Eco es uno de los escasos filósofos que toma en consideración la ciencia del lenguaje. Este es un problema muy serio. Porque si tu recuerdas, Heidegger, Derrida o Wittgenstein, que son extraordinarios filósofos, ninguno de ellos reconoce que exista una ciencia del lenguaje, de la lingüística. Y sucedió con el lenguaje lo que sucedió con las ciencias naturales. Aún hoy se habla de filosofía de los animales, filosofía de la naturaleza, hoy incluso los árboles tienen una filosofía. Y por lo tanto Eco intentó realizar esta operación, pero para lograrlo tuvo que bajar, como cuando tú haces un trasplante, cuando tu trasplantas una mano o trasplantas un corazón o un órgano, tú estás obligado a bajar las defensas inmunitarias.

Es una buena metáfora.

¿Quieres un ejemplo? Hubo un caso cercano, en Brasil. Allí, un alumno de Eco hacía una buena descripción de la realidad usando medios de la semiótica narrativa, la semiótica descriptiva y teoría de la enunciación, como lo hacemos nosotros. Y yo le pregunté: “¿pero no eras tú el alumno privilegiado de Eco?” Y he aquí su respuesta: “cuando hago teoría filosófica recurro a Peirce y cuando hago descripciones recurro a Eco”. Este es un caso de defensas inmunitarias.

Mientras desarrollabas tu argumentación, me preguntaba ¿qué tanto daño le ha hecho el estructuralismo a la semiótica? Porque si hablamos de limitaciones disciplinares, no es novedad que la semiótica fue excluida y perseguida en determinados regímenes políticos debido a esta relación.

Mira, déjame abordar esto desde el punto de vista de la recepción italiana. Uno de los grandes momentos del estructuralismo es cuando Roman Jakobson heredó el estructuralismo de los países de Europa oriental. Es decir, el estructuralismo se elaboró como resistencia política y cultural al interior de un sistema que estaba enteramente ideologizado a través del marxismo dialéctico e histórico. Y el estructuralismo fue una forma de resistencia en contra del marxismo dialéctico e histórico. Incluso el anti-historicismo aparente de los estructuralistas era en realidad esto. Cuando esos modelos llegaron a Europa es muy evidente que trajeron esta modalidad de resistencia pero que fue utilizada en la forma contraria, en función anti-burguesa. Por lo tanto, hay una utilización política que hizo Ronald Barthes: crítica de la ideología, la mitología y crítica de la mitología. Roland Barthes era un inspirado por Brecht. Los primeros cuentos de Barthes son brechtianos. Barthes es un brechtiano. Entonces, el sistema estructuralista tenía como base una resistencia política a un sistema por cierto totalitario en el pensamiento. En tanto que en Europa occidental se transformó en una crítica de la ideología burguesa y tuvo mucho éxito como crítica de la ideología burguesa. Cuando esta crítica desapareció a causa del abandono de la ideología, todas, la burguesa y la no burguesa, abandono de la utopía, burguesa y no burguesa, está claro que se produjo también una crisis del modelo crítico del estructuralismo. El estructuralismo, sin embargo, tenía una cualidad: por ejemplo, la de salir de los modelos. a través de sistemas de relación. Piensa por sistemas. Esta es la gran fuerza del modelo, no de Peirce, quien no tenía este modelo, sino de Saussure. La originalidad de Saussure no estaba en el afirmar que existían los signos. Todos sabían que existían los signos y su historia. Está en que él pensaba en el tema de los sistemas de signos. Y los sistemas de signos estaban jerarquizados: lenguaje, meta-lenguaje, connotación, y estaban interdefinidos de manera sinonímica o antonímica. Es decir que funcionaban por semejanza y por oposición.

¿Puedes darme un ejemplo actual de la eficacia de esa oposición y semejanza?

Hoy en día se siguen investigando temas, que parecen bastante obvios, pero de pronto descubres que hay algo en lo que no habías pensado. Respecto a las grandes oposiciones cosmológicas naturaleza-cultura, hoy son muy discutidas. Por ejemplo, he trabajado y sigo trabajando, hago un curso sobre los zombies. Pero a mí no me interesan los zombies. A mí, de los zombies, me interesa el hecho que propone de manera radical el tema del significado de la relación con los muertos. Cada sociedad tiene una relación con los muertos, dramática, que puede ser o sinonímica, es decir que los muertos son como nosotros, quieren algo de nosotros, nosotros les debemos dar algo. ¿No? Hay un intercambio con los muertos. O, por el contrario, los muertos son enemigos y debemos alejarlos. Yo trabajo en los zombies porque me interesa pensar en lo que sucede hoy en la relación entre la vida y la muerte. Es esto ¿entiendes? No pienso en lo que significa hoy morir. No me interesa el significado de morir. Quiero saber de la relación entre la vida y la muerte, y lo que quiere decir desde el punto de vista semántico uno que no está muerto y uno que no está vivo. Esto. Es decir, tú ves los modelos, los modelos que nosotros utilizamos. O de lo contrario, uno que está vivo y muerto. Hoy hay en la vida social un montón de problemas como estos. Los sociólogos trabajan sobre estas cosas, pero no tienen los modelos sistémicos. Tienen descripciones sobre los términos y algunas veces hay que unirlos. A mi parecer, es uno de los puntos cruciales. Es justamente esta idea del estructuralismo que estaba en condiciones de crear sistemas de signos que investían a los problemas que nos interesan hoy que no son la realidad. Son la significación. Sobre la realidad responderán los biólogos. Pero nosotros debemos dar respuestas sobre las significaciones. También los biólogos están interesados en la significación. Y nosotros, junto a ellos, con todos los que están interesados en la significación nosotros queremos trabajar. También porque esta es una cosa que yo repito a menudo y pido excusas por ello. Lo digo tantas veces y lo repetiré inexorablemente. Yo no pienso que exista la ciencia. Yo pienso que existe la investigación. Greimas decía siempre: “trabajamos en vista de la ciencia”. Yo digo siempre “hagamos investigación”, investigación de inteligibilidad, para entender.

Paolo, una de las cosas que me llama la atención, en el caso de la semiótica, es la falta de protagonismo que tiene fuera de la academia. Cuando los medios de comunicación consultan a algún experto frente a una situación bélica, política o ética, entrevista a cientistas políticos, a sociólogos, a filósofos y no están los semiólogos ¿Qué pasa? ¿Hay desconocimiento o el semiólogo trata de no opinar sobre la contingencia?

Tomemos el caso de Eco, porque era realmente alguien que elaboraba teoría, pero al mismo tiempo tenía una presencia extraordinaria en los medios de comunicación. Durante un periodo, Eco, con su enorme productividad intelectual y de escritura, ocultó este tema. Es decir, que los semiólogos eran muy buenos para describir la publicidad, la propaganda o la retórica del discurso, pero que cuando después se trataba de discutir sobre estos temas, no los invitaban nunca. En esto tienes perfectamente razón. ¡Porque estaba Eco! Es decir, Eco fue al mismo tiempo la más extraordinaria figura porque era capaz de escribir novelas. Y cuando escribía novelas ponía problemas teóricos. Hacía problemas de teoría y escribía todas las semanas en el principal periódico.

Era un cronista, un gran articulista.

Quizás el mejor de todos. En todo caso, el más agudo, el más profundo, que era capaz de decir, por ejemplo, que no sé qué, Hamlet y Casablanca, la película, estaban construidos exactamente de la misma manera, por estratificaciones. Ahora, esta capacidad quizás no todos la tienen. Los alumnos de Eco han tenido muchas dificultades para compararse con una figura como esta. Por ejemplo, uno que lamentablemente falleció, que era ciertamente el más capaz en estas cosas, era Omar Calabrese. Omar era verdaderamente alguien que tenía capacidad de escritura, compromiso político y teórico.

Pero Calabrese, o cualquier otro, tenía un campo de acción más reducido. No como Eco.

Ciertamente. Pero a Calabrese lo usaban. Por ejemplo, buena parte de los autos de la Fiat llevan nombres que le puso Omar. Sí, “Punto”, sí, sí. Es Omar. Lo usaban para esto. También porque él trabajaba en Siena. Él fue alumno de Eco, pero él era lingüista de formación. Es decir, tengo un poco la impresión que a los alumnos de Eco les cuesta un poco tener una exigencia muy fuerte. Y por esto muchos de ellos comenzaron a trabajar en publicidad, en propaganda, en el discurso político, con buenos resultados y en este caso tienen una reputación. Por ejemplo, están en la consultoría de muchas organizaciones productivas. Pero es verdad, te voy a dar un ejemplo preciso, porque si no, no tendría ningún sentido: Eco, antes de morir, tres o cuatro años antes, fundó un Festival de la Comunicación. E hizo la elección de todas -tiene un asistente, un cosigner- que reunió a todos los que se dedican a la comunicación en Italia, generalmente el presidente de la televisión italiana, los directores del “Corriere della Sera”, de “La Repubblica”, etc., quienes fueron a discutir sobre esto. Y también estudiosos. El primer año, todavía estaba Eco, había ocho semiólogos; el segundo año, todavía estaba Eco, cinco semiólogos; el tercer año, todavía estaba Eco, tres semiólogos. Este año, uno solo, yo. He aquí un caso puntual. Porque si no, hablamos siempre en general. Este es un caso muy preciso. ¿Por qué? Porque los investigadores de la comunicación, que hacen comunicación, estiman mucho a los semiólogos, pero piensan que los instrumentos de la semiótica ellos ya los han absorbido, que ya los han utilizado. Por ejemplo, en los libros de comunicación en Italia, de divulgación, como “Sociología de la Comunicación”, se sostiene que existe un modelo Eco-Fabbri de la comunicación. No lo hemos hecho nunca, te lo juro. Yo no he escrito nunca un modelo junto a Eco, de la comunicación, pero si abres un libro de sociología, los estudiantes de sociología italiana que estudian sociología de la comunicación, hablan de la existencia del modelo Eco- Fabbri. Tú dirás, ¿por qué? Porque ellos piensan que estos modelos, narrativa, modalidad, enunciación, cuadrado semiótico, etc., inferencia abductiva, son instrumentos que ellos ya poseen. Yo sostengo que no basta con tener los instrumentos. Hay que saber usarlos.

Una de las cosas que he leído es sobre tu interés de emplear la semiótica como estrategia. Puedes explicarlo en algo más concreto. A lo mejor te pongo en aprietos si ponemos en perspectiva la cuestión del nacionalismo en Cataluña.

Claro. Por una parte, se debe reconocer que existen simulacros de identidad. Es el concepto de simulacro que me parece muy importante. Porque si tú dices que la identidad es real no explicas nada. Ya que para que una identidad exista es necesario que haya un adversario, como decíamos antes. Si uno reflexiona un segundo sobre la Teoría de la Información en los años cincuenta, fue una teoría que se elaboró durante la guerra. Gran parte de las teorías de la comunicación de hoy han sido pensadas dentro de la guerra, es decir, en los conflictos. La elaboración incluso científica surgió gradualmente a través del conflicto. Yo estoy convencido que la paz es una tregua entre conflictos. Por tanto, está el conflicto y el acuerdo. Los hombres luchan y luego se ponen de acuerdo, como en el caso de los catalanes. Pero los catalanes y los españoles se volvieron más catalanes y los españoles más españoles; tanto es que como habrás visto, hay un retorno nacionalista en España, ciertamente. Por lo tanto, no son identidades referenciales, son simulacros en crecimiento recíproco. Y naturalmente con tentativos de acuerdo, de destrucción recíproca; la situación puede ponerse muy mala. Pero para entender es necesario internalizar cómo estos simulacros se construyen en el conflicto. Y nosotros tenemos estas capacidades de hacerlo. Te doy un ejemplo muy simple: en un determinado momento todos se dieron ultimátum. El ultimátum es una figura retórica.

Además, es elástico. El ultimátum dura toda una vida.

Yo digo siempre “¡pena de ultimátum!” Entonces, nosotros estamos en condiciones de describir de manera eficaz. Otro ejemplo: existe este grupo de amigos en París que están trabajando en el tema del Brexit. Porque el Brexit es un voto. Después viene un debate furioso sobre lo que tienen que pagar, cuanto no, sí, etc. Y entender estas cosas es entender cómo funciona la significación. Y el interés de hacer, por ejemplo, figuras retóricas. Las figuras retóricas son en realidad figuras que emergen de los conflictos. La retórica es una disciplina, una tecné, una tecnología, un método que emerge de los conflictos ante los tribunales por la propiedad de las tierras. Por lo tanto, a mi parecer, entender el conflicto es una manera fundamental de entender los funcionamientos de la significación. Pero es evidente que en el conflicto cada una de las partes se vuelve más inteligente. Sí, a la fuerza, ya que debes tener en cuenta al otro. Entonces, antes que nada, el conflicto es un lugar de elevada sofisticación intersubjetiva. No es la enunciación de un sujeto, al contrario, quizás en el conflicto yo estoy obligado a tener en cuenta a ti más que a mí. Es más importante que yo sepa de ti. Por tanto, quizás es una comunicación que parte de ti y no de mí, no soy yo quien hablo y tú que escuchas: soy yo que hablo porque he imaginado cómo tú eres para que yo te hable. Entonces, mis amigos dicen que yo soy un paranoico. Es verdad, sí que es verdad, pero la paranoia es una de las formas excesivas de la inteligencia estratégica. Es decir, la idea que tú tienes que pensar en todo lo que los otros hacen o no hacen. Paranoia, es verdad. Es como mis amigos sicilianos que antes de doblar la esquina miran siempre, aunque no haya nadie.

Bueno no es extraño que en Italia se haya desarrollado muy fuertemente la Teoría de la Comunicación de Masas, precisamente por lo mismo, ¿no? La Teoría de la Manipulación.

La guerrilla semiótica, la teoría de la guerrilla semiótica ¿somos el país de Maquiavelo ¿no?

¿Y hasta qué punto los líderes de la cuestión catalana toman en cuenta conscientemente todas estas consideraciones? ¿Hay falta de inteligencia estratégica?

A mi parecer, partir de la idea de una identidad catalana, una identidad española, es ridículo. Las identidades son recaídas, son efectos del conflicto, no del inicio del conflicto. Además, también hay modos de interpretar la identidad en manera radical. Pero hay momentos después en que es necesario olvidar. Sé que es difícil. Mi padre murió combatiendo contra los ingleses. Y bien, yo no tengo nada en contra de los ingleses. Hemos olvidado. Por fuerza debemos olvidar. Por lo tanto, la amnistía es amnesia. Debemos borrar la memoria, ¿no? Pero al mismo tiempo queda claro que… los catalanes dicen: los borbones nos ocuparon en 1715. ¡Han pasado cuatro siglos! Y se reactiva la memoria. Ahí hay un fenómeno muy interesante que fue estudiado. La invención de la tradición. Yo creo que éste es un punto muy interesante. Hoy vi el Museo de la Memoria. En el Museo de la Memoria hay inevitablemente una invención de la memoria. Pero la memoria, la historia está contra la memoria. No hay que confundir la historia y la memoria. Las memorias son contrastantes y luego al final hay que firmar la paz. Yo no estoy seguro, después de haber visto este museo, que todos los chilenos están de acuerdo. Tengo la vaga impresión que es un museo que reprocha a algunos chilenos haber hecho cosas horribles e imperdonables. Pero es verdad que un día u otro, inexorablemente… piensa en Italia, en el fascismo…

Es interesante como la figura del no olvido actúa como un paradigma que sostiene todo este discurso. Hay cosas que no podemos o no debemos olvidar. Cuando la memoria individual actúa, precisamente para olvidar aquello que nos genera trauma, ¿no?

Pero están también los contrarios. Los que dicen que es necesario olvidar y hay otros que dicen “no, yo no quiero”. Éste es el problema, a mi parecer, esta idea del conflicto es verdaderamente importante porque tiene en cuenta la construcción. Antes que nada, tiene en cuenta no la realidad sino los eventos. A mi parecer, la semiótica estudia la significación de los eventos, no la relación con la realidad. Y ahí el por qué hemos discutido mucho sobre los modelos tipo Faking News, etc. ¡Son estupideces!

Y ¿qué te parece este concepto de post-verdad que ha estado tan manipulado?

Bueno yo digo que es un concepto estratégico, evidentemente. Ahora es utilizado de manera estratégica. Post es debajo. Profundizar el concepto de modernidad: post-moderno. El concepto de post-verdad quiere decir simplemente que tenemos que profundizar el concepto de verdad. Ahora, a mi parecer, en la comunicación periodística, por ejemplo, mediática. El problema no es verdadero o falso. Es exacto, está equivocado; es erróneo, es correcto ¿por qué? Primero, porque una cosa es o verdadera o falsa. No es más verdadera o menos verdadera o más falsa y menos falsa. Es decir, son categorías que se oponen. Nosotros sabemos en cambio que una información es algo que se puede corregir. Puedes decir “no, no es así”. o “sí, lo hemos dicho, pero…”. Ahora, en la estrategia es siempre así. Puedes decir que una cosa es verdadera. “Yo creo en esto”, creo que es verdadero. Pero luego sabes que hay alguien que puede hacer algún comentario negativo y entonces dices: “Existen razonables posibilidades de considerar que este asunto sea verdadero”. En la ciencia es siempre así. El discurso científico es un discurso de modulación de la verdad ¡Por lo tanto esto es normal! ¿Por qué? Porque siempre hay alguien en el discurso científico que demuestra que lo que tú has hecho no es verdad y, por lo tanto, digo bromeando, pero lo más seriamente posible, que la verdad es una pequeña parte del gran problema de la exactitud. Una cosa es exacta o errada. En inglés right o wrong. Una cosa… This is right, this is wrong. Piensa también en las metáforas científicas que a veces son adecuadas. A veces son en cambio inexactas y deben ser cambiadas. Piensa en el modelo del átomo, primero se pensaba que se asemejaba al sistema solar, un núcleo con los electrones. Hablan del tema en manera completamente diferente. Han abandonado esa metáfora ¿Era una metáfora falsa? No. Era simplemente inexacta. Entonces yo pienso que la post-verdad es una estrategia hoy para volver a discutir el tema gravísimo de la relación de los medios de comunicación con la construcción de la significación de los eventos.

Y parece que el concepto no ha sido lo suficientemente trabajado teóricamente todavía.

No, pero porque no han trabajado suficiente el tema de la verdad y no se ha abordado el tema de la estrategia. Cuando tú piensas en los medios de comunicación, nosotros esto lo habíamos dicho desde el principio, hace muchos años. Nosotros pensamos en una cosa que es y que aparece por lo que es. Que es verdadera. Es decir, una cosa que no es pero que aparece en manera diferente: es una mentira. Luego están las cosas que son así, pero que no aparecen: es un secreto. Entonces nosotros pensamos que el problema de la verdad olvida que existen los secretos y las mentiras. Y la post-verdad es para mí interesante solo si nos induce a volver nuevamente a los problemas semióticos del secreto. La teoría de las conspiraciones es una teoría secreta. Por otra parte, está la idea de la mentira. Por eso, uno de los legados interesantes de Eco es el de haber estudiado lo falso y no lo verdadero. Sus trabajos sobre lo verdadero me interesan menos. Me interesan mucho sus referencias a lo falso y sus referencias a lo secreto. Me parece muy importante y necesitamos reflexionar sobre esto; porque en realidad nosotros tenemos la impresión que todo ya esté dicho.

¿En qué temas está ahora enfocado Paolo Fabbri?

Los tatuajes.

¿Los tatuajes?

Sí. Es decir, el problema del tatuaje es una cuestión muy actual acerca del sentido. Antes hablábamos de una fenomenología de la significación; segundo, de enfrentar en manera original y nueva el problema del cuerpo; tercero, reelaborar la iconología contemporánea porque tú no te escribes algo porque sí. Están los nombres, están los números, están los ideogramas, están las iconologías tradicionales, está Halloween, están las calaveras, los monstruos, está el cuerpo.

Claro. Es un ritual de significación. Es escoger una imagen y una parte del cuerpo.

Que parte del cuerpo, fundamental. El dolor: es notable; el dinero: cuesta mucho; el tiempo: toma un tiempo increíble; la identidad: el problema de tener que borrar la propia identidad que al mismo tiempo es costoso y doloroso. Es un fenómeno singular. Y por esto no me gusta el discurso… Hoy me lo dijo, también, el profesor Héctor Ponce de la Fuente. Me dijo: “Hablemos del Cuerpo” ¿Qué es el cuerpo? Todo: la barba, los dedos, las uñas. ¿Qué es el cuerpo? La piel sí que es interesante porque la piel es probablemente, cómo decirlo, el modelo del yo. Es lo que encierra las interioridades. Lo que está adentro y se mueve no es la misma cosa que el cuerpo que se mueve. Entonces, hay que elegir objetos, yo los llamo objetos teóricos. Objetos que permitan por su naturaleza, que son objetos reales, de uso contemporáneo, que por su naturaleza tienen también una valor meta-lingüístico. Es decir, el objeto del análisis, al mismo tiempo, te permite controlar los conceptos del análisis. Esto me parece muy importante. Mi idea de siempre es: hay que elegir objetos de estudio que tengan un carácter meta y no solo un carácter de objeto. Es un objeto, sí, pero teórico. Y de aquí por lo tanto la elección de ciertos casos en vez de otros.

Y en el ámbito de los análisis sobre estrategia, ¿qué tan novedoso se puede ser?

Mucho. Por ejemplo, hice algunos estudios sobre los insultos. Con Eco también hicimos muy buenas investigaciones. Hice un artículo sobre los insultos porque lo que nos interesa es la fuerza discursiva. Y el insulto es una buena señal de fuerza discursiva utilizada en un contexto estratégico.

Suena interesante y… replicable.

Si te interesa, mis alumnos en Roma coleccionaron todos los insultos que se intercambian los políticos en el Senado. En el hemiciclo y en los debates en los medios de comunicación.

Deben ser insultos acotados; hay un listado de insultos permitidos.

Sí, sí, pero gravísimos: ¡miserable!, ¡puta! sí, sí.

Que están ahí al borde del delito ¿no? cómo le vas a gritar ¡ladrón! o ¿están dentro de lo que se permite en el debate político?

Son diputados, tienen inmunidad parlamentaria. Pueden muy bien decir de alguien “asesino”. Entonces hicimos un listado de insultos porque nos interesaba en el discurso político la utilización de la fuerza discursiva. Entonces, el insulto es el extremo del uso de la fuerza. Después le disparas.

Es la comprensión semiótica de la falta de entendimiento.

Pero es interesante ¿verdad? Hasta qué punto se puede llegar en los casos de incompatibilidad radical. Porque hay discusiones estratégicas y después están los casos de “no nos podemos entender”. A mi parecer hay que encontrar objetos analíticos que sostengan la originalidad del enfoque semiótico. Y estos objetos analíticos deben tener cualidades de interés cualitativo, social, pero también meta-lingüístico, es decir, que permita valorizar nuestras categorías. Y obviamente se necesita imaginación. Por ejemplo, cuando le dije a mis amigos: “Señores, no es posible que en Wikipedia digan idioteces de este calibre respecto al problema de qué es la semiótica y la comunicación desde el punto de vista de la semiótica” Y dije: “Está bien, juntémonos, hagamos un seminario y cambiémoslas”. Y después aprendimos cómo se hace. No es fácil. Hay un problema institucional, un modo de escritura, una retórica específica. Por ejemplo, no se pueden poner bibliografías porque, en ese caso te las borran porque creen que tú quieres vender el libro.

Aprendieron nuevas reglas discursivas.

Exacto. En Wikipedia existen reglas de un género. Es un género literario porque es escrito. Por lo tanto, es literario. Tipos de imagen que se pueden usar, pero no todas las imágenes. Entonces tenemos diagramas, cuántos, el largo, formato, indicaciones, presencia en otros… Hipertexto. Y entonces se necesita un poco de imaginación en la elección de los objetos. Pero tienen que tener una cualidad social, de relevancia social, de moda si quieres, pero también meta que nos permitan pensar en las categorías.

¿Y por eso los zombies y los tatuajes?

Me intereso en los zombies por el nuevo estatuto de la relación con la muerte que tenemos hoy. Me intereso en los tatuajes porque quiero saber cuál es la nueva iconología y qué es el cuerpo tomado desde el punto de vista de la piel. Pueden parecer tonteras, pero pueden tener un peso notable.

Print Friendly, PDF & Email
Di Paolo Fabbri
Semiotica online
Paolo Fabbri

Paolo Fabbri è un semiologo italiano i cui studi spaziano in vari ambiti legati al linguaggio, alla comunicazione, ai segni, alle arti.

Attualmente, dirige il CiSS (Centro Internazionale di Scienze Semiotiche) dell'Università di Urbino e insegna Semiotica dell'Arte al Master of Arts presso la LUISS (Libera Università Internazionale di Studi Sociali) di Roma.

Currriculum - Contatti - Mappa sito